viernes, 7 de mayo de 2010

Entre la docencia y mi profesión

Creo que todos tenemos “algo” que contar con respecto el hecho de estar frente grupo.
Me gustaría comenzar por aquello en lo que me siento incompetente por resolver y no porque sea lo más importante, sino porque al mencionarlo desde el principio ya no volveré a decirlo a lo largo de los siguientes párrafos.
No existen condiciones idóneas en el salón de clases, el mobiliario es muy incómodo, hay mucha basura, los baños están sin agua, también algunos profesores tratan mal a los alumnos, ya sea insultándolos o dan su clase con dictados solamente, ¿Por qué son motivos de insatisfacción?, todo esto tiene que ver porque los alumnos perciben el descuido y la falta de compromiso de los demás para con ellos, se desaniman con estas condiciones y no les gusta estar en el Colegio de Bachilleres, preferirían estar en otra escuela, se quejan de que la situación sea así y en ocasiones como ven que los demás no cumplen con sus labores, como limpiar salones o dar clases dinámicas, quieren hacer lo mismo y no se exigen mejorar.
Como profesor creo que estas cuestiones están directamente relacionadas con el desempeño de los alumnos, ya que si yo establezco en el salón que no se tire basura y hay un salón de clases muy sucio, ellos se quejan; si les pido que sean puntuales pero la mayoría de los profesores siempre se toman sus 20 minutos de tolerancia en cada clase, cumplir les cuesta trabajo. Es cierto que dentro del salón puedo inculcar ciertos valores y ponerles el ejemplo, y si ese aprendizaje se lo llevan fuera del aula, excelente, pero de repente flaquean porque ven incongruencias a su alrededor.
Por otro lado, para mí significa bastante ser docente porque el tener contacto con los chavos, quienes tienen ideas frescas (o locas), están llenos de energía y por qué no, al creer “dominar” al mundo me contagia positivamente. Aporta mucho a mi vida personal y profesional dar clases en una escuela pública porque es una comunidad en la que puedes ver dimensionadas las situaciones de la sociedad en conjunto, ya sean éstas: económicas, intelectuales, sociales, recreativas, culturales, entre otras.
Pienso que es una profesión muy noble porque día a día uno se lleva aprendizajes, por ejemplo, al ver cómo se relacionan entre ellos, o bien la relación que se crea entre los alumnos y el profesor también nos enseña que la idea de queel docente lo sabía todo es obsoleta, lo mismo sucede con aquello de que la letra con sangre entra. No discuto que tal vez por la edad de lo alumnos sean rebeldes y tengan problemas con la autoridad, por lo que uno que otro nos rete en salón de clases, pero creo que es parte también de lo que debemos “arreglar”, ya que el problema está en lo que verdaderamente le sucede al alumno porque ese comportamiento es sólo una proyección y en el cómo abordemos esa problemática esta la solución.
En la medida en que nosotros establezcamos roles todo será más sencillo. Eso sí ser congruentes con lo que pensamos, decimos y hagamos porque de lo contrario estaríamos mandando mensajes poco claros. Me satisface mucho encontrarme a los alumnos en semestres posteriores, saber que están en la Universidad, que los estudios les sirvieron en sus empleos o que después de que decían que no podían aprender cierto tema lo lograron con constancia.
Significa mucho para mí estar en el ámbito educativo porque en el mismo trabajo está implícito un compromiso con uno mismo, con el alumno, con la institución, con los padres de familia, con la sociedad en general, ya que los alumnos son reflejo del profesor, además de que no es un granito de arena lo que hacemos nosotros, sino uno enorme, los alumnos aprenden lo que les enseñamos en clase, es cierto, pero también aquello no decimos, entonces, ahí la importancia.
Comencé combinando la docencia cuando estaba como Reportera, tenía algunas tardes libres y una amiga que trabajaba en Bachilleres me comentó que requerían profesores de mi área, pensé por qué no, así que me animé, fue muy rápido mi ingreso porque a los pocos días de haber conocido el plantel y llevar mi documentación ya estaba frente al grupo. Acababa de terminar mi trámite de titulación en la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva en la UNAM y traía muchas ganas de trabajar, así que pensé que sería una excelente idea dar clases de Lectura y Reacción o Análisis de Comunicación cuando estaba en un empleo que me permitiría llevar a un salón lo que sabía.
Una decisión de la nunca me he arrepentido y a la fecha sigo pensando que me falta mucho por aprender.

1 comentario:

  1. Profesora, aunque la institución del Colegio de Bachilleres, donde también laboro, no proporcione las condiciones necesarias considero importante contar siempre con el ánimo de realizar nuestro trabajo contentos para que esa misma actitud se contagie en los estudiantes. Pienso que todas las instituciones tienen sus problemáticas pero con gente comprometida como usted se logra que los alumnos sientan el interés por aprender.
    Demasiados profesores no somos docentes de carrera, sin embargo hacemos todo lo posible por formarnos como tales.
    Felicidades profesora porque el trabajo docente no es fácil y mucho menos con jóvenes que "pretenden comerse el mundo de un solo bocado".

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